Acerca de la Parroquia


Historia de la Preciosa Sangre, la Parroquia y Santuario


Milagrosa imagen de la Preciosa Sangre de Cristo
Imagen de santa Anita
El pueblo de Xalmimilulco con sus irregulares calles, cuentan con un Iglesia con desiguales Torres. El nombre cristiano de la población “Santa Ana” hace honor a la esposa de San Joaquín, a quienes la tradición de la Iglesia nos presenta como los papás de la Santísima Virgen María y por lo tanto abuelitos de Jesús.

El nombre civil Xalmimilulco es de origen náhuatl y proviene de los vocablos “xal” que quiere decir arena, “mimilol” que quiere decir “desparramarse”.
Xalmimilulco es “lugar donde la arena se desparrama”. Este nombre describe los frecuentes desbordamientos que tenían antiguamente los ríos o arroyos que circulaban la zona y que al derramar su agua vertían la arena por los caminos del lugar.

La pequeña Iglesia de bóveda, cúpula y crucero miden 33 metros de largo, 6 metros de ancho y 10 metros de alto. Tiene 3 Altares, el mayor dedicado a la Patrona Santa Ana con dos esculturas de la misma Santa: una de pie, la otra sentada y la Preciosa Sangre en el centro del Altar, en un bello ciprés decorado con esmero. La imagen de Cristo Crucificado inspira devoción e invita al recogimiento.

El Señor cura Don Pedro Gómez en el año 1900, en una obra de ingeniería avanzada a su tiempo, rebajo el piso del templo cerca de 2 metros reforzando los muros para darle una mejor proporción a su dimensión.

El 25 de Junio de 1906 se le dio a Santa Ana Xalmimilulco el rango de Parroquia y un mes después el 26 de Julio, el Excelentísimo Señor Arzobispo Don Ramón Ibarra designa al Primer Párroco de nuestra comunidad el Presbítero Don Juan Erasto Perez.

El 17 de Marzo de 1994, el Arzobispo Don Pedro Vera Izuría concede a nuestra Parroquia la celebración de 4to. Viernes de Cuaresma en honor a la Preciosa Sangre de Cristo y es elevado a la Dignidad de Santuario, siendo Párroco Don José de Jesús Campos.

Agradecidos por esta bendición año con año enaltecemos antes tal solemnidad de todo santanero quienes reconocemos el valor salvífico de la Sangre de Cristo ocupando un  puesto central en nuestra fe y salvación. Mediante la Sangre derramada en la Cruz, Cristo puso en Paz el cielo y la tierra.
Jesús que diste tu sangre en precio de nuestro rescate…

Bendita sea tu Sangre Preciosa



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